Pizza, Chocolate y Cerveza (2003)

Pizza, Chocolate y Cerveza (E6 6b, 600m, 21 largos).
(5.12b R, 600m, 21 largos).
FA: Anne Arran (UK), John Arran (UK) y Alfredo "Yupi" Rangel (VEN). 
Fecha: Marzo-Abril 2003.
Acopan Tepui. Estado Bolívar.
Venezuela

Fuente: Anne Arran (UK).
The American Alpine Journal - 2004
www.americanalpineclub.org


En marzo, de vuelta en Venezuela, nos preparábamos para otra intensa experiencia en un tepui (montaña de cima plana). John Arran, apodado “La Máquina” por los venezolanos, estaba especialmente entusiasmado tras el éxito del año pasado en el Cerro Autana. Pero esta vez no estaría José Pereyra para compartir la experiencia del tepui, la cual él resumió el año pasado como “un tipo de dureza diferente”.

Acompañados por el escalador venezolano Alfredo Rangel, aterrizamos en una avioneta en un claro de hierba cerca de la aldea indígena de Yunek en la Gran Sabana, un destino lo suficientemente remoto como para escapar incluso de la atención de la guía Lonely Planet.

Las elegantes paredes abultadas, grises y naranjas del Acopán, de 300 millones de años de antigüedad, daban la apariencia de una fortaleza que se alzaba sobre la aldea. La línea que elegimos parecía una propuesta impresionante. Nos tomó dos días, con la ayuda del jefe de la aldea, Leonardo, quien abría camino a machetazos, llegar a la base.

Ya eran un recuerdo lejano los dolores de cabeza de planificar una expedición en las profundidades de Venezuela tras los disturbios políticos. Incluso la aproximación por la selva, las cargas pesadas y los insectos implacables habían dejado de importar. Los loros "Gallitos de Roca", de un rojo brillante, nos dieron la bienvenida a la pared mientras recogíamos agua en su base.

La diversión comenzó al estilo Tarzán, trepando por lianas de 5 cm de grosor durante 35 metros. Cuatro días de escalada de placa técnica, audaz y con fisuras desplomadas, siempre sorprendentes, nos llevaron a un techo de 12 metros que no habíamos visto desde el suelo. Alfredo había traído una colección de instrumentos musicales ligeros de Bolivia y Perú que, junto con sus canciones de rap, habían calmado muchos momentos de estrés. Entonces llegó un momento de incertidumbre: ¿podríamos superar ese techo monstruoso? Un mantle invertido y una travesía de manos en romos, con las piernas colgando a 400 metros sobre el vacío, nos condujeron fortuitamente a un terreno más amable.

Tras varios momentos críticos, llegamos cerca de la cima, donde el ángulo finalmente disminuyó y me sentí segura de que lo habíamos logrado. En un punto, John tuvo que lanzar un dinámico hacia un arbusto en el borde de un techo, sin tener idea de si aguantaría su peso.

Nuestra ruta en la cara Este, de 600 metros, tomó seis días y 21 largos. Logramos escalar cada largo en libre y sin caídas. La ruta tiene un desplome total de unos 50 metros, con el largo más duro alcanzando un grado de E6 6b (5.12b R). El equipo evitó colocar clavos o parabolts, incluso en las reuniones. Pasamos un día divertido explorando las curiosas formaciones tipo dique y rocas esculpidas por el viento en la cumbre, antes de descender por la izquierda de la línea de escalada, sacándole todo el provecho a nuestras cuerdas de 100 metros. 

Esta expedición fue apoyada por el British Mountaineering Council, UK Sport, Mount Everest Foundation, The North Face, Petzl y Beal.



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